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Habilidades del siglo XXI en Educación Inicial: retos para la práctica pedagógica

Claudia Guzmán | Psicóloga y Magister en Educación.

Asesora Pedagógica de TinyApp



“Hace unos meses Ariel, un niño del barrio en que vivimos, de apenas 4 años de edad, cuando pasaba un camión que hacía un ruido estrepitoso con vasijas de metal que chocaban unas contra otras, nos dijo:

-¡Oye! ¡Parece el terremoto de Tokio!

-¿Tu sabes lo que es un terremoto?- enseguida le preguntamos.

-Si, es como un viento muy fuerte pero no de aire, sino de tierra. Todo se mueve y hace mucho ruido.

-¿Y tu sabes donde está Tokio? -indagamos.

_En Japón- contestó sin titubear

-¿Quién le había enseñado todo esto a Ariel si él no sabía leer ni escribir y todavía no va a la escuela?

- Muy sencillo – nos explicó la madre-él vió en la televisión la serie llamada Ochín, en la cual se mostraba el terremoto de Tokio”. (Turner y Pita, 2002)


En el siglo XXI se han desplegado un mayor número de estudios que demuestran las altas habilidades o capacidades de los niños y niñas desde la gestación y en sus primeros años de vida que les permite percibir, significar y responder a las diversas situaciones de su vida cotidiana, en los distintos entornos en donde se desenvuelven. En consonancia con esto, la UNESCO define e identifica las habilidades del siglo XXI, también denominadas habilidades futuras, pensando en niños y niñas que puedan responder a un mundo global, interconectado y en constante cambio.


Habilidades como multialfabetismo y tics; pensamiento y resolución crítica de problemas, liderazgo y responsabilidad, conciencia social y cultural, persistencia, adaptabilidad y creatividad, entre otras, reafirman las nuevas concepciones de infancias y desarrollo infantil, en términos de niños y niñas activos en el acto de conocer y protagonistas de su propio desarrollo.


¿Esto qué implicaciones tiene en la educación inicial, cuando se propone de manera muy acertada para el caso de Colombia, potenciar los desarrollos, habilidades, capacidades de niños y niñas sin escolarizar? Y ¿qué retos implica a nivel de la planeación y la práctica pedagógica para el despliegue de estas habilidades?


Invita, en primer lugar, a cuestionar las propias concepciones de infancia y de desarrollo infantil y reflexionar que tanto dista o se acerca de estas nuevas miradas y propuestas; en segunda instancia a afinar la observación y escucha para identificar en niños y niñas sus singulares habilidades y conquistas, los temas de interés, las teorías explicativas del mundo y la riqueza y diversidad de sus contextos.


En este sentido, estaríamos de acuerdo, que se hace necesario acceder a cada mundo infantil a partir de la información personalizada, la observación de niños y niñas en los espacios y experiencias del entorno de educación inicial, pero igualmente, desde la observación e indagación en el contexto familiar de las dinámicas, interacciones, motivaciones, aptitudes de los niños y niñas en esa construcción de su identidad, de su comunicación y de la exploración del mundo natural y social.


Recordemos que de esta información depende la proyección o planeación de actividades o proyectos pedagógicos que incidirán en la motivación de niños y niñas para su aprendizaje y desarrollo no sólo individual sino social. Al sentir escuchadas y acogidas sus inquietudes y saberes; movilizarán sus teorías y saberes en conjunto con sus pares; desplegarán sus competencias o habilidades blandas (la comunicación, la empatía, el trabajo en equipo, el liderazgo, etc); reconocerán y respetarán las culturas y costumbres propias y del otro, muy en sintonía con las habilidades del siglo XXI planteadas por la UNESCO.


Tal como lo propone el Ministerio de Educación de Colombia, un currículo basado en la experiencia (propuesta para educación inicial), encuentra sentido en lo que hacen los niños y niñas, en lo que exploran, indagan, en sus deseos, preguntas, en sus propias maneras de comunicarse, en su sensibilidad, más que a los contenidos temáticos. En este sentido, el papel de la maestra es crucial para provocar y diseñar propuestas y ambientes pedagógicos que les permita a niños y a niñas resolver problemas, trabajar de manera cooperativa, fomentar el liderazgo y la responsabilidad, la iniciativa, la comunicación, la persistencia y la adaptabilidad.


Una maestra que provoca, reconoce el potencial de los niños y las niñas y por eso les propone retos cada vez más complejos, con el fin de que construyan nuevos aprendizajes a partir de aquello que les interesa


TinyApp como herramienta tecnológica te posibilita identificar y registrar las necesidades, intereses, habilidades de cada niño y niña para avanzar en planeaciones y propuestas pedagógicas que te permitan movilizar y potenciar sus desarrollos o habilidades, al tiempo que puedes socializar a los padres de familia en tiempo real, los proyectos que adelantas con el grupo e invitarlos a participar activamente de los mismos, desde sus roles y profesiones. Igualmente, podrás ir recopilando a través de videos, fotografías, audios, los avances y conquistas de los niños y niñas, facilitando los informes descriptivos o de valoración del desarrollo muy propios de la educación inicial, coherente con los lineamientos legales y curriculares, así como con la propuesta o modelo pedagógico de tu Institución.



Tienes dudas o quieres conocer más sobre TinyApp, escríbenos aquí



Referencias

MEN (2017). Bases curriculares para la educación inicial y preescolar. Bogotá-Colombia. Pág. 26.

Idem. Pág. 37.

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