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  • Claudia Guzman

Decreto 1411 del 2022: Acompañándote en el proceso desde TinyAPP

Por: Mg. Claudia Guzman | Asesora Pedagógica TinyApp

En nuestro blog anterior te presentamos una breve reseña del Decreto 1411 del 29 de julio del 2022 y hoy deseamos avanzar en la línea de lo que TinyApp te puede aportar desde su herramienta tecnológica convirtiéndose en tu mejor asistente pedagógico. Es así como en calidad de maestros y maestras te permite:

  • La documentación de tu práctica pedagógica contextualizada y acorde al sentido y a los objetivos de la educación inicial expuestos en el Decreto.

  • El registro de información personalizada de cada niño y niña desde los diferentes componentes de atención, a propósito de una educación inicial desde una perspectiva de atención integral, garantista de los derechos de nuestros niños y niñas de Colombia.

  • Hacer seguimiento y valoración cualitativa del desarrollo y aprendizaje de niños y niñas.

  • Sistematizar información para la generación de informes descriptivos, así como facilitar los tránsitos armónicos y la entrega pedagógica.

  • La comunicación en tiempo real con los padres de familia en relación con los desarrollos, aprendizajes y conquistas de sus hijos e hijas.

Y a ti como directivo o directiva de Educación Inicial te posibilita:

  • Fortalecer el proyecto pedagógico de tu Institución en la perspectiva de atención integral hacia los más altos niveles de calidad de la educación inicial.

  • Realizar seguimiento y retroalimentación a las propuestas pedagógicas de tus maestras.

  • Comunicación en tiempo real con maestras y padres de familia.

  • Brindar herramientas tecnológicas de vanguardia a tu talento humano.

  • Asesorías y seguimiento personalizado al proceso de implementación de TinyApp en tu Institución y en consecuencia, a los temas relacionados con la práctica y la documentación pedagógica.

En este marco y en relación con una práctica pedagógica contextualizada o un currículo basado en la experiencia, que encuentra sentido en lo que hacen los niños y niñas, en lo que exploran, indagan, en sus deseos, preguntas, en sus propias maneras de comunicarse, en su sensibilidad, tal como lo propone uno de los Referentes Técnicos del Ministerio de Educación Nacional, te invitamos a reflexionar hoy, sobre el sentido de la educación inicial, el cual gira en torno a POTENCIAR los desarrollos de niños y niñas antes que pretender escolarizar, academizar o preparar para la escuela.


Pero ¿Qué significa potenciar los desarrollos de niños y niñas en el marco de derechos y de una atención integral?


Primero, reconocer y hacerlo evidente en las interacciones y práctica pedagógica, la concepción de niñas y niños activos en el acto de conocer y “aprehender” el mundo; en consecuencia, en su capacidad de agenciar su propio desarrollo de manera autónoma, en la medida en que interactúa con los seres vivos y las cosas. Es importante señalar que aunque esta nueva mirada de niño y niña ha cambiado indiscutiblemente, en algunos contextos y entornos (familiares, de salud, espacios públicos, etc), se sigue subvalorando sus capacidades, sobre todo, en lo que compete a las edades tempranas (0 a 3 años), desde una concepción exclusivamente ambientalista o asistencialista de desarrollo, donde es el adulto quien sigue asumiendo un protagonismo e invisibiliza al niño en el proceso de conocer y pensar por sí mismo, de desarrollar habilidades cognitivas, emocionales, comunicativas, crear teorías en acción, modificar estrategias en la resolución de problemas, prácticas de autocuidado, participación, entre otras.


En segunda instancia y relacionado con lo anterior, desde estudios de la psicología cognitiva, se ha logrado demostrar el despliegue de altas habilidades por parte de niños y niñas desde la gestación y el nacimiento, independiente de los contextos o las culturas de las que hacen parte. Por ejemplo, cómo el niño y la niña a las pocas horas de nacidos, pueden dar cuenta de habilidades tempranas como reconocimiento de voces, imitación de gestos, búsqueda activa de fuentes sonoras, sensibilidad a olores, sabores, entre otros.


¿Te interesa ampliar la información? Clic en el siguiente enlace: https://bit.ly/3L9IYM8


Tal como lo proponen algunos teóricos e investigadores del desarrollo infantil, nadie le enseñaría a pensar al niño o a la niña; éstos a través de sus acciones e interacciones verbales y no verbales, evidencian el desarrollo y la puesta en juego de herramientas cognitivas como la formulación de hipótesis, la anticipación, la inferencia, la resolución de problemas, entre otros, ante las diversas situaciones que vivencian y desde edades más tempranas de las que podemos imaginar. Por ejemplo, cuando al ver el cielo oscuro, lo señalan y dicen: “Va a llovel”(va a llover); o cuando en un parque de diversiones señalan con su dedo, un juego mecánico que está cubierto a diferencia de los demás y afirman: “ ta dañao” (está dañado); o cuando realizan lecturas de símbolos o nomenclaturas convencionales como “la tatoche” (la 14) o “Totatola” (Cocacola); o cuando siguen a su madre o cuidadora con la mirada cuando ven que ésta se maquilla e infieren que se va a ir; o cuando halan la sábana para alcanzar el juguete que está sobre su cama, en el contexto de la resolución de problemas a edades tempranas.


En este marco de ideas, si no le enseñamos a pensar al niño, y no somos quienes desarrollamos en él o ella sus habilidades, ¿cuál es el papel del adulto y en este caso de la maestra? En consonancia con lo propuesto por el Ministerio de Educación Nacional (MEN), el papel estaría orientado a ser la constructora o arquitecta permanente de situaciones y ambientes que den vida a las experiencias cotidianas de los niños y las niñas al interior del entorno educativo y de sus familias, partiendo de la indagación de sus saberes, intereses, necesidades, interacciones, costumbres, contextos, de tal forma, que las pueda reconstruir, reorganizar y enriquecer de una manera INTENCIONADA para suscitar nuevos saberes y experiencias y generar, en consecuencia, nuevas acciones pedagógicas que posibiliten nuevos aprendizajes a los niños y a las niñas.

Lo anterior por supuesto nos invita a repensar nuestras propias concepciones de infancias y desarrollo, e igualmente, la manera cómo estas concepciones inciden en la forma de acompañar y movilizar a los niños y las niñas desde las propuestas pedagógicas que realizamos, de tal forma, que se puedan agenciar interacciones de calidad, así como un trabajo con las familias, para que desde sus entornos cotidianos continúen potenciando las habilidades de niños y niñas, mediante preguntas movilizadoras, actividades que inviten al niño a resolver problemas, a la participación, al autocuidado, a la comunicación, a la exploración, entre otros. TinyApp, te posibilita en este sentido, mediante la interacción en tiempo real con los padres de familia y desde tu observación como maestra, identificar y registrar los intereses y habilidades los niños y las niñas, a través de preguntas como: se me da bien, mi juego favorito, practico, quiero aprender, entre otros. Igualmente, el registro de información personalizada de niños y niñas en relación con los componentes de atención integral (plantillas diseñadas para tal fin), caracterización del grupo, planeación grupal desde unos propósitos claros del desarrollo y las competencias del siglo XXI planteadas por la UNESCO, adaptándose a las propuestas propias de cada institución.




Provocar, cuidar y acompañar, son las tres acciones que el MEN sugiere a la maestra agenciar desde su práctica pedagógica, y que vale la pena retomar desde lo que se ha planteado anteriormente, de tal modo, que este ejercicio trascienda hacia la generación de propuestas pedagógicas intencionadas, planeadas y contextualizadas, posibilitando mayores desarrollos y aprendizajes en niños y niñas (en relación consigo mismo, con el otro, con lo otro), desde un marco de derechos y de bienestar integral a partir del juego, las artes, la literatura y la exploración del medio natural y social conocidas como las actividades rectoras de la educación inicial. Todos estos elementos en conjunto con la riqueza y diversidad étnica y cultural de nuestro país, se convierten en el punto de partida para hacer del encuentro con niños y niñas un espacio mágico de descubrimiento, felicidad, creatividad, experiencias motivadoras, detonantes y movilizadoras de su desarrollo en contexto.

“Por medio del tejido particular que hace cada maestra entre el bagaje, la reflexión y la práctica es posible impregnar de sentido todos los actos cotidianos que se dan en los diversos escenarios de la educación inicial porque es justo allí en donde se abren las posibilidades para transformar y enriquecer las experiencias de los niños y las niñas y sus familias” (MEN,2017)

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